Lo bueno de comprarse una casa es... bueno, eso. Que te compras un lugar en el que vivir.
Lo malo suele ser que antes de vivir en el lugar que has comprado toca limpiarlo.
En nuestro caso, como la casa es de segunda mano, la casa cuenta con la ventaja de venir con una cocina completamente equipada, electrodomésticos incluidos. Los antiguos propietarios decidieron venderla así por motivos que ahora no vienen a cuento.
El problema viene cuando se trata de gente que no es muy asidua a la limpieza, claro está. Y cuando decides mover algunos muebles y electrodomésticos de la cocina porque toca limpiar y porque además vas a cambiar el suelo de la cocina, y descubres que todo está pegado al suelo gracias a años de grasa acumulada, empiezas a sospechar que algo no va como debería.
Luego abres la nevera Zona Cero y confirmas tus sospechas.
Decir que había restos antiguos de comida es quedarse corta. Fósiles es un término más apropiado. De hecho, creo que algunos trozos eran tan antiguos que conocieron personalmente a Fyodor Dostoyevsky. Y eso que los antiguos propietarios vivieron sólo seis años en la casa. Se ve que su nevera es una máquina del tiempo que funciona un poco mal.
También podría hablar del fondo de la nevera, que lucía con un lustroso color negro. Claro que el fondo del congelador también lucía negro. Todo muy gótico, hay que reconocerlo. Durante la limpieza he estado tentada de preguntarle al helado a medio comer que había en el segundo cajón del congelador si los anteriores propietarios eran de dicha tendencia. Pero me ha dado miedo que el helado me contestara, así que me he callado.
En resumen, me he pasado toda una tarde limpiando una nevera. Sólo una nevera en toda la tarde. Y eso que sólo faltaba limpiarla por dentro, que por fuera ya lo hice ayer.
Bueno, miento. Para completar la tarde, y ya que estaba hasta los codos de porquería, decidí limpiar los filtros de los aparatos de aire acondicionado al terminar de limpiar la nevera. Y he pasado un poco de miedo, porque al abrir el primer aparato para soltar los filtros, éstos han estado a punto de salir corriendo ellos solitos. Los hemos fregado, refregado, aclarado, limpiado con agua a chorros, y al final Ki y yo hemos decidido dejarlos toda la noche en la bañera en agua con un poco de vinagre. Mañana ya veremos qué les hacemos.








